En septiembre de 2008, un grupo de investigadores delCentro Goddard de Vuelos Espaciales, de la NASA, se encontró con un inesperado patrón de movimiento que afectaba a cúmulos de galaxias muy distantes de nosotros. A falta de una explicación plausible, achacaron el fenómeno a la "atracción gravitatoria ejercida por materia situada más allá del universo observable", y lo llamaron "flujo oscuro", en la línea de otros misterios cosmológicos más familiares, como son la materia y la energía oscuras.
"Nunca imaginamos encontrar algo como esto", dijo entonces Alexander Kashlinsky, el principal investigador del






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