Bernardo López Valenzuela

El sms ha muerto:

 

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A veces la vida te pasa la cuenta y necesitas buscar otra cosa que hacer para no caer en esa monotonía que golpea en los lugares más extraños de nuestro pasar.

Hace unos días comencé a seguir a @LaSchwaner y después de leer un post en el cual describía el bicho raro que se sentía usando sus Twitter 

estando con sus amigos, me llevó a pensar, que gran cantidad de mi tiempo lo pierdo por pasar en aquella plataforma de lo momentáneo, en ese mar de información.

Pensé, voy a cerrar mi cuenta por un rato, quiero ver que me pasa cuando twitter no pasa por mi cabeza, quiero ver que tan rápido me logro (RE)encantar con aquello que no tiene precio, eso que dejamos de hacer por estar siempre conectados a todo.

Para no caer en la tentación de abrir Twitter en algún momento del fin de semana, cerré mi cuenta temporalmente, y saqué la aplicación en el iPhone. 

Luego de eso, me fuí a Viña del Mar.

Comúnmente ocupo mi cuenta en la mañana, al despertar, en mi hora de almuerzo y por la noche, además cuando tengo que viajar, en el tiempo de esperar 

el bus, etc etc.

Mi primera tentación partió cuando esperaba el bus, donde vivo no hay nadie, así que no me preocupo por estar con mi teléfono largo rato esperando 

tomar ese bus y sufrir un robo.

Entonces me propuse retomar lo que hacía antes de usar Twitter: hablar con extraños; me subí al bus y me fuí mirando lo que hace tiempo no miraba, lo que había 

dejado de entretenerme, de conversar con el que se sienta al lado de uno (eso pasa mucho en regiones), de hablar con el chofer, de pegarme a la ventana 

mirando el paisaje, de pensar libremente y sin sentido, de enamorarme de recorrer mi país en un bus, etc..

Otra cosa que me pasó, es que recurrí al olvidado mensaje de texto -no quería hacer lo que hago todo el día durante mi semana laboral, hablar por 

teléfono- había que descansar de eso también. En eso estaba cuando me acordé que en Noruega los sms son gratis, que hace años los usuarios dejaron de pagar por 

aquel servicio, que las empresas se dieron cuenta que ganan mucho más no saturando el servicio de llamadas al tener disponible los sms para sus 

usuarios y los usuarios ganan tiempo y confianza en sus empresas telefónicas al no tener que pagar por un servicio, que en el tiempo será como andar con tus cosas en un diskette.

En varias oportunidades me vi sacando mi celular de mi pantalón sin darme cuenta, con la intención de decir algo que vi en el viaje... cuando me daba 

cuenta de que ya era un acto instantáneo, me daba risa y lo volvía a guardar. Como estaba de cumpleaños un amigo, fui a comprar un regalo, así que me 

metí al lugar que más me da para pensar: la gente en el mall.

Fuí con fotos para revelar y en la espera busqué el regalo para mi amigo y un par de cosas para mi, la clásica tecnología que ayuda a simplificar la 

vida (esto no lo entendí, no tiene mucho sentido con lo que estás hablando) Y ahí estaba otra vez, sacando mi celular y guardándolo nuevamente.

Hice todas las cosas que socialmente me haría ocupar Twitter para decir algo y lo que logré al final fue disfrutar, ver a las personas perder su 

tiempo, a ratos iba mirando el cielo del mall, para fijarme en su construcción, cuando bajaba la vista, vi en varias oportunidades a las personas

mirando al cielo también, buscando quizás qué cosas, mirando lo que yo miraba, buscándole un sentido y una explicación a mi cara de asombro.

Creo que dentro de toda la gente que circulaba, yo era el que tenía menos preocupaciones.

Se han fijado como cambia la atención que te ofrece una 

persona cuando la tratas por su nombre? Eso hice casi todo el día, preguntar el nombre de la gente con la que me relacionaba y me sorprendió mucho lo 

grato que puede llegar a ser el trato de alguien que te atiende, tratándolo/a por su nombre.

También se me pasó el dolor de cabeza que tenía hace una semana, me cambió el genio y la batería del iPhone me duró el doble.

Me agradó estar desconectado por un tiempo y abuenarme con el ocio, que tantas buenas ideas entrega.

 

A veces la vida te pasa la cuenta y necesitas buscar otra cosa que hacer para no caer en esa monotonía que golpea en los lugares más extraños de nuestro 
pasar. Hace unos días comencé a seguir a @LaSchwaner y después de leer un post en el cual describía el bicho raro que se sentía usando sus Twitter 
estando con sus amigos, me llevó a pensar, que gran cantidad de mi tiempo lo pierdo por pasar en aquella plataforma de lo momentáneo, en ese mar de información.
Pensé, voy a cerrar mi cuenta por un rato, quiero ver que me pasa cuando twitter no pasa por mi cabeza, quiero ver que tan rápido me logro (RE)encantar con aquello que no tiene precio, eso que dejamos de hacer por estar siempre conectados a todo.
Para no caer en la tentación de abrir Twitter en algún momento del fin de semana, cerré mi cuenta temporalmente, y saqué la aplicación en el iPhone. 
Luego de eso, me fuí a Viña del Mar.
Comúnmente ocupo mi cuenta en la mañana, al despertar, en mi hora de almuerzo y por la noche, además cuando tengo que viajar, en el tiempo de esperar 
el bus, etc etc.
Mi primera tentación partió cuando esperaba el bus, donde vivo no hay nadie, así que no me preocupo por estar con mi teléfono largo rato esperando 
tomar ese bus y sufrir un robo.
Entonces me propuse retomar lo que hacía antes de usar Twitter: hablar con extraños; me subí al bus y me fuí mirando lo que hace tiempo no miraba, lo que había 
dejado de entretenerme, de conversar con el que se sienta al lado de uno (eso pasa mucho en regiones), de hablar con el chofer, de pegarme a la ventana 
mirando el paisaje, de pensar libremente y sin sentido, de enamorarme de recorrer mi país en un bus, etc..
Otra cosa que me pasó, es que recurrí al olvidado mensaje de texto -no quería hacer lo que hago todo el día durante mi semana laboral, hablar por 
teléfono- había que descansar de eso también. En eso estaba cuando me acordé que en Noruega los sms son gratis, que hace años los usuarios dejaron de pagar por 
aquel servicio, que las empresas se dieron cuenta que ganan mucho más no saturando el servicio de llamadas al tener disponible los sms para sus 
usuarios y los usuarios ganan tiempo y confianza en sus empresas telefónicas al no tener que pagar por un servicio, que en el tiempo será como andar con tus cosas en un diskette.
En varias oportunidades me vi sacando mi celular de mi pantalón sin darme cuenta, con la intención de decir algo que vi en el viaje... cuando me daba 
cuenta de que ya era un acto instantáneo, me daba risa y lo volvía a guardar. Como estaba de cumpleaños un amigo, fui a comprar un regalo, así que me 
metí al lugar que más me da para pensar: la gente en el mall.
Fuí con fotos para revelar y en la espera busqué el regalo para mi amigo y un par de cosas para mi, la clásica tecnología que ayuda a simplificar la 
vida (esto no lo entendí, no tiene mucho sentido con lo que estás hablando) Y ahí estaba otra vez, sacando mi celular y guardándolo nuevamente.
Hice todas las cosas que socialmente me haría ocupar Twitter para decir algo y lo que logré al final fue disfrutar, ver a las personas perder su 
tiempo, a ratos iba mirando el cielo del mall, para fijarme en su construcción, cuando bajaba la vista, vi en varias oportunidades a las personas
mirando al cielo también, buscando quizás qué cosas, mirando lo que yo miraba, buscándole un sentido y una explicación a mi cara de asombro.
Creo que dentro de toda la gente que circulaba, yo era el que tenía menos preocupaciones.
Se han fijado como cambia la atención que te ofrece una 
persona cuando la tratas por su nombre? Eso hice casi todo el día, preguntar el nombre de la gente con la que me relacionaba y me sorprendió mucho lo 
grato que puede llegar a ser el trato de alguien que te atiende, tratándolo/a por su nombre.
También se me pasó el dolor de cabeza que tenía hace una semana, me cambió el genio y la batería del iPhone me duró el doble.
Me agradó estar desconectado por un tiempo y abuenarme con el ocio, que tantas buenas ideas entregaA veces la vida te pasa la cuenta y necesitas buscar otra cosa que hacer para no caer en esa monotonía que golpea en los lugares más extraños de nuestro pasar. Hace unos días comencé a seguir a @LaSchwaner y después de leer un post en el cual describía el bicho raro que se sentía usando sus Twitter estando con sus amigos, me llevó a pensar, que gran cantidad de mi tiempo lo pierdo por pasar en aquella plataforma de lo momentáneo, en ese mar de información.Pensé, voy a cerrar mi cuenta por un rato, quiero ver que me pasa cuando twitter no pasa por mi cabeza, quiero ver que tan rápido me logro (RE)encantar con aquello que no tiene precio, eso que dejamos de hacer por estar siempre conectados a todo.Para no caer en la tentación de abrir Twitter en algún momento del fin de semana, cerré mi cuenta temporalmente, y saqué la aplicación en el iPhone. Luego de eso, me fuí a Viña del Mar.Comúnmente ocupo mi cuenta en la mañana, al despertar, en mi hora de almuerzo y por la noche, además cuando tengo que viajar, en el tiempo de esperar el bus, etc etc.Mi primera tentación partió cuando esperaba el bus, donde vivo no hay nadie, así que no me preocupo por estar con mi teléfono largo rato esperando tomar ese bus y sufrir un robo.Entonces me propuse retomar lo que hacía antes de usar Twitter: hablar con extraños; me subí al bus y me fuí mirando lo que hace tiempo no miraba, lo que había dejado de entretenerme, de conversar con el que se sienta al lado de uno (eso pasa mucho en regiones), de hablar con el chofer, de pegarme a la ventana mirando el paisaje, de pensar libremente y sin sentido, de enamorarme de recorrer mi país en un bus, etc..Otra cosa que me pasó, es que recurrí al olvidado mensaje de texto -no quería hacer lo que hago todo el día durante mi semana laboral, hablar por teléfono- había que descansar de eso también. En eso estaba cuando me acordé que en Noruega los sms son gratis, que hace años los usuarios dejaron de pagar por aquel servicio, que las empresas se dieron cuenta que ganan mucho más no saturando el servicio de llamadas al tener disponible los sms para sus usuarios y los usuarios ganan tiempo y confianza en sus empresas telefónicas al no tener que pagar por un servicio, que en el tiempo será como andar con tus cosas en un diskette.En varias oportunidades me vi sacando mi celular de mi pantalón sin darme cuenta, con la intención de decir algo que vi en el viaje... cuando me daba cuenta de que ya era un acto instantáneo, me daba risa y lo volvía a guardar. Como estaba de cumpleaños un amigo, fui a comprar un regalo, así que me metí al lugar que más me da para pensar: la gente en el mall.Fuí con fotos para revelar y en la espera busqué el regalo para mi amigo y un par de cosas para mi, la clásica tecnología que ayuda a simplificar la vida (esto no lo entendí, no tiene mucho sentido con lo que estás hablando) Y ahí estaba otra vez, sacando mi celular y guardándolo nuevamente.Hice todas las cosas que socialmente me haría ocupar Twitter para decir algo y lo que logré al final fue disfrutar, ver a las personas perder su tiempo, a ratos iba mirando el cielo del mall, para fijarme en su construcción, cuando bajaba la vista, vi en varias oportunidades a las personasmirando al cielo también, buscando quizás qué cosas, mirando lo que yo miraba, buscándole un sentido y una explicación a mi cara de asombro.Creo que dentro de toda la gente que circulaba, yo era el que tenía menos preocupaciones.Se han fijado como cambia la atención que te ofrece una persona cuando la tratas por su nombre? Eso hice casi todo el día, preguntar el nombre de la gente con la que me relacionaba y me sorprendió mucho lo grato que puede llegar a ser el trato de alguien que te atiende, tratándolo/a por su nombre.También se me pasó el dolor de cabeza que tenía hace una semana, me cambió el genio y la batería del iPhone me duró el doble.Me agradó estar desconectado por un tiempo y abuenarme con el ocio, que tantas buenas ideas entrega.

 

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