En 1638 Gregorio Allegri compuso el Miserere Mei, Deus. La pieza era tan hermosa que el Papa Urbano VIII

La prohibición sobre el Miserere de Allegri llegó llegó a tal extremo que se prohibió la transcripción y reproducción de las partituras. Durante casi 150 años la composición musical sólo pudo ser escuchado por unos cuántos elegidos.
En 1770 Mozart, que ya con 14 años pasaba por un genio precoz, escuchó la obra de Allegri en el Vaticano. Wolfgang Amadeus Mozart quedó tan impactado por lo que había oído que sólo con oírlo una vez fue capaz de ponerla en un pentagrama y hacer que el resto del mundo la escuchara. Mozart utilizó su genio para compartir con la humanidad la belleza de una pieza musical que hasta entonces sólo podía ser escuchada por unos cuántos privilegiados. De esta forma, el músico austriaco se convirtió en uno de los primeros piratas musicales de la historia.
Fuente: COPE









.jpg?v=1331845007150)




